¿Qué alcance puede tener y cómo me afecta la desregulación?
Hasta principios de la década del 90 todos los segmentos de la industria, generación, transporte y distribución, eran considerados servicios públicos y estaban en manos de empresas del Estado que podían prestar los tres servicios.
A partir de la privatización, se separan las actividades y el Estado se retira de su rol inversor reservándose la actividad de regulación y control.
En una primera etapa se permitió que los usuarios con demanda mayor a 5 MW eligieran su proveedor de energía eléctrica, este límite fue modificado en varias ocasiones y hoy encontramos que todo usuario con una demanda superior a 30 kW puede elegir a su proveedor.
Se espera que en los próximos años esta posibilidad de elección se amplíe a todos los usuarios, incluyendo los residenciales.
Esta desregulación introduce la competencia en el mercado minorista, permitiendo a los usuarios contratar su suministro entre una variedad de oferentes y servicios pudiendo elegir el que mejor se adecue a sus necesidades de calidad y precio.
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